[ DISEÑO DE IMAGEN y SONIDO // FACULTAD DE ARQUITECTURA, DISEÑO y URBANISMO // UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES // 2010 ]

jueves, 22 de abril de 2010

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Como sostiene Foulcault en “Historia de la locura en la época clásica”, “el loco” es el heredero del lugar marginal a lo largo de los tiempos: el sifilítico, el leproso, el tuberculoso, el delincuente; en la actualidad, podríamos pensar el potador de HIV; produciéndose una reiterada segregación, antaño en un acto real en La Nave de los Locos, y en estos tiempos de las formas más sofisticadas simbólico-imaginarias posibles.

Los “locos” o diagnosticados como tales, ubicados en la línea de los perdedores son marginados de la sociedad, restándoles como únicos lugares de circulación y producción los talleres protegidos, donde pueden desarrollar actividades productivas a cambio de una pequeña remuneración, el hospital de día, y demás actividades para pacientes psiquiátricos. En estos escasos lugares de pertenencia, reservados para los pacientes psicóticos, las histéricas, víctimas de diagnósticos erróneos, circulan laboral y socialmente, constituyéndose en una más entre ellos.

Nota "El Psitio", Diagnostico Diferencial, 23.06.2006

domingo, 18 de abril de 2010

REFERENCIAS AUDIOVISUALES


-Trailer del documental "LT22 Radio "La Colifata"-



-Publicidad Aquarius "La Colifata", año 2008-

sábado, 17 de abril de 2010

PRIMERAS CONCLUSIONES

Para aquellos internos que están alojados en el hospital, el límite entre la locura y la cordura es ínfimo. Traspasarlo implica terminar en el lugar donde están. El hospital Borda se ha visto descuidado, desprotegido, en un estado de negligencia. Por ende, para aquellos que se encuentran asilados en el lugar, estas condiciones físicas no son favorables para su rehabilitación. Aquellos que deben encargarse de mejorar este espacio, o de simplemente mantenerlo, terminan abandonándolo a su suerte, al punto que en el 2008 hasta se tuvo en cuenta quitar este espacio (junto con el Hospital Moyano) para construir un nuevo barrio elite.

En estas condiciones, resulta difícil encontrar un hábitat favorable para la rehabilitación del paciente, muchas veces abandonado por sus familiares, sin amigos, alejado de su medio social, sin trabajo, etc. Para el paciente el hospital se transforma en su casa, en su vida, en su único lugar en el mundo.

¿Cómo se hace entonces para que el hospital no se convierta en una “cárcel de locos” o un lugar para acumular gente? ¿Es posible qué esto no sea así?¿es realmente un lugar que favorece a la rehabilitación del paciente o termina por aislarlo aún más?